Introducción
La
posición estratégica de México le otorga un potencial importante a nivel
mundial, pero a pesar de eso hace falta acción y visión para el desarrollo de
sus capacidades y evitar los atrasos en diversos ámbitos de la actualidad. La
logística y el transporte son disciplinas angulares para ayudar a ubicar al
país dentro de las economías emergentes, ya que actualmente se consideran
elementos clave de la globalización económica (Cedillo, 2011) .
La
logística y el transporte son clave en el desempeño productivo del país ya
que impulsan nuevas inversiones en
infraestructura, generan mecanismos que
permitan el crecimiento profesional y la retención de talento las
organizaciones, promueven la necesidad de aplicar nuevas y mejores prácticas
dentro de los procesos de cada empresa, cimientan las bases para que la gestión
gubernamental diseñe y aplique los mecanismos que faciliten y otorguen
seguridad al traslado de las mercancías (Intelligence, 2017) .
En
el contexto actual de apertura comercial y globalización que vivimos
actualmente ambas disciplinas deben participar de manera coordinada y
direccionada. El transporte como actividad de servicio relacionada a todas las
ramas económicas y eslabón fundamental de las cadenas de suministros, actúa
determinantemente en la competitividad de la cadena de valor empresarial,
principalmente por la creciente vinculación del México con los mercados
extranjeros; asimismo la logística se
vuelve vital para incrementar la competitividad tanto de los sectores
productivos como de las empresas, reduciendo costos y tiempos en el proceso de
procuración de abastecimientos, producción y distribución (Consultores
Internacionales S. C., 2012) .
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